Tras estudiar la cuestión, la Oficina de Asuntos Jurídicos de INTERPOL concluyó que dicha solicitud es contraria al artículo 3 del Estatuto de la Organización, en virtud del cual está “rigurosamente prohibida a la Organización toda actividad o intervención en cuestiones o asuntos de carácter político, militar, religioso o racial”. INTERPOL se toma muy en serio tal prohibición.
En dicho estudio se considera que los delitos de “abuso de autoridad, usurpación de funciones, contra la forma de gobierno, y traición”, que se imputan al Presidente Zelaya, son de carácter político y no presentan ningún elemento de derecho común.
Por otra parte, la notificación roja de INTERPOL consiste en una solicitud para la detención preventiva de una persona con vistas a su extradición al país interesado. Ahora bien, según cierta información difundida por los medios de comunicación, las autoridades hondureñas impidieron que un avión en el que viajaba el Presidente Zelaya aterrizara en un aeropuerto de Tegucigalpa, donde hubieran podido aplicar una orden de detención nacional.
Si dicha información es exacta, y las autoridades nacionales se abstuvieron deliberadamente de practicar la detención en su propio territorio, esto también vendría a demostrar la existencia de motivos distintos de la defensa de la cooperación policial internacional.
La Oficina Central Nacional de INTERPOL en Tegucigalpa ha sido informada de la decisión de no publicar dicha notificación roja sobre el Presidente Zelaya.
http://www.interpol.int/Public/ICPO/PressReleases/PR2009/PR200965ES.asp Leer más...
21:01
Se trata de Oscar Rodríguez Maradiaga. Desde el Vaticano condenaron su decisión y quedó descartado para reemplazar en un futuro a Benedicto XVI. Había sido un fuerte candidato papable en el Cónclave que eligió al sucesor de Juan Pablo II.
Son muchos los que en Roma están sorprendidos y amargados con la posición golpista de la Iglesia de Honduras, inspirada nada menos que por su líder, el cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga (66) salesiano, que tantas esperanzas suscitó entre los católicos latinoamericanos, norteamericanos y europeos por su abierta sensibilidad social, que lo llevó a la presidencia de Caritas Internacional,c argo que aún ostenta.
Considerado un papable ya en el Cónclave de abril 2005 en el que fue elegido Papa Benedicto XVI, con su gesto lamentable el cardenal ha perdido todas las posibilidades que aun se le adjudicaban como sucesor del actual pontífice y se ha ganado un merecido desprestigio entre los mismos que con él y sus posturas sociales se entusiasmaban.
Así, renace un fantasma que se creía desaparecido: la realista leyenda negra de la complicidad de una parte importante de la Iglesia Católica con las dictaduras militares latinoamericanas y las represiones salvajes.
Releyendo despachos de agencias noticiosas y de diarios de la región de los últimos meses se advierte el apoyo de la Iglesia hondureña a la oposición y su decisión pública de contrastar al presidente Zelaya.
El cardenal Rodríguez Maradiaga, uno de los más conocidos purpurados latinoamericanos, con vastos contactos en todos los niveles de la Curia de Roma, ha hecho algo más que apoyar a los sediciosos militares y civiles.
Es un inspirador moral de los golpistas, a los que ha brindado una cobertura que los refuerza y que contribuye aún más a dañar la causa democrática en América Latina, donde los golpes de Estado parecían a muchos un anacronismo superado.
En la declaración de la Iglesia hondureña que leyó el sábado el cardenal Rodríguez Maradiaga se ataca al presidente depuesto Manuel Zelaya, a la OEA y a los gobiernos latinoamericanos que apoyan la línea dura democrática con los golpistas. Pero en ningún momento se toman distancias de la aventura golpista.
Incluso, se cree que el cardenal hondureño estuvo involucrado con la fase conspirativa del golpe de Estado, que dio el aval a la acción antidemocrática y que prometió una declaración pública como la que leyó el sábado en nombre de todo el cuerpo Episcopal
TOMADO DE www.clarin.com de argentina Leer más...

El músico trovador Paul Huges conocido mayormente como "polache" se ha visto obligado a salir del país, esto después recibir una gran cantidad de amenazas a muerte por haber participado en las manifestaciones de la resistencia pacifica, y también por cantar sus canciones que hablan sobre el país, para los que conoces la música de Polache se dieron cuenta que en las marchas (totalmente falsas que organizo la empresa privada) se utilizaron sin autorización las canciones de Polache.
El portavoz del gobierno estadounidense, Ian Kelly, descartó este lunes algún tipo de acercamiento con el gobierno de facto hondureño, instalado tras el golpe de Estado que las fuerzas militares le propinaron al presidente legítimo Manuel Zelaya, en la madrugada del domingo 28 de junio.
"El Departamento de Estado no se reuniría con ellos", dijo. Por el contrario, el vocero estadounidense señaló que aún no se han fijado encuentros con Zelaya, pero agregó: "Estoy seguro de que nos reuniremos con él a un alto nivel".
Kelly recordó que el secretario de Estado adjunto de EE.UU. para Latinoamérica, Thomas Shannon, y el consejero adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca para América Latina, Dan Restrepo, se reunieron con Zelaya, tras el intento que hizo de retornar a su nación el pasado domingo y que fue frustrado por las fuerzas golpistas.
Otro portavoz del Departamento de Estado aclaró que este lunes no hay planes para una posible reunión entre la secretaria de Estado, Hillary Clinton y el presidente Zelaya, como se conoció en un principio.
El vocero del gobierno de EE.UU. Ian Kelly instó "al régimen de facto y a todos los actores en Honduras a que se abstengan de cualquier acto de violencia y busquen, mediante el diálogo, una solución pacífica, constitucional y duradera a la división seria que hay en ese país".
Deploró "el uso de la fuerza en los últimos días contra manifestantes en Tegucigalpa".
El pasado domingo el presidente Manuel Zelaya viajó a Honduras acompañado por el presidente de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Miguel D'Escoto, con el fin de retornar a su cargo, pero el gobierno ilegítmo no lo dejó aterrizar en el aeropuerto de Toncontín, Tegucigalpa, donde unas 30 mil personas le esperaban.
La Fuerza Especial del Ejército hondureño estuvo desplegada en toda la pista del aeropuerto de Toncontín. Pocos momentos antes de que apareciera en el horizonte la aeronave que transportaba a Zelaya y Miguel D'Escoto, los militares arremetieron con disparos de bala y gases lacrimógenos contra las decenas de personas congregadas en las afueras del aeropuerto para esperar a su Presidente.
El ataque contra los civiles desarmados dejó dos muertos, de éstos sólo hay uno confirmado, y una cantidad de heridos aún inderterminada.
Imágenes difundidas por teleSUR demostraron de que se trató de una emboscada, pues los militares permitieron el ingreso de los manifestantes al aeropuerto internacional de Toncontín y luego arremetieron contra el pueblo. En la pista estuvieron militares en posición de combate.
Antes de ser derrocado, el presidente, Manuel Zelaya, impulsaba una convocatoria a una consulta popular no vinculante, en la que los hondureños dirían si estaban de acuerdo o no con la colocación de una cuarta urna en las elecciones del próximo 29 de noviembre.
La cuarta urna permitiría votar en favor o en contra de la instalación de una asamblea constituyente en la nación centroamericana.
Esta iniciativa fue rechazada por el Parlamento de la nación y a partir de ese momento comenzaron los movimientos golpistas.
El mandatario Zelaya fue secuestrado y obligado a abandonar el país. Fuerzas Militares lo trasladaron a Costa Rica y se instauró el Gobierno de facto de Roberto Micheletti, quien hasta ese momento ejercía la presidencia del Congreso.


